8 maneras de tener estabilidad económica ante la pérdida de su empleo

miércoles, 23 de octubre de 2013
¿Qué puede hacer si pierde el empleo?
“Va a ser muy duro. Muchos negocios están hundidos, pero todavía no lo quieren admitir.”—Un financiero estadounidense.
MUCHAS personas ya han experimentado la dura realidad de esa terrible predicción hecha a finales de 1990. En algunas empresas, los empleados “supervivientes” se preguntaban si ellos serían los siguientes en ser despedidos.
¿Qué haría usted si hoy mismo perdiese su empleo? Es de sabios estar preparados. La pérdida del empleo produce un impacto económico y emocional.

 Por consiguiente, no se trata solo de hacer frente a las deudas. 

pautas que han ayudado a otros a mantener su estabilidad económica y emocional ante la pérdida de su empleo: 
1. No se desespere
Cuando Dominick perdió su empleo, tuvo que devolver su casa al banco y junto con su familia irse a vivir con su madre. Su consejo es mantener la calma sin importar lo extrema que pueda parecer la situación. “Con empleo o sin él, uno no desaparece del mapa así como así —dice—. Tuve que aprender que no íbamos a morirnos todos.” En lugar de llenarse la cabeza de los peores desenlaces hipotéticos, busque con calma soluciones provechosas.
 

2. Sea positivo
Jim y Donna tienen cuatro empleos por horas entre los dos. Sin embargo, ganan menos de lo que ganaba Jim solo en su anterior empleo de jornada completa. A pesar de ello, lo han aceptado como una experiencia instructiva para sus cinco hijos. Donna comentó: “Sin estos problemas habrían tenido más en sentido material, pero no habrían pasado por las dificultades que te enseñan a vivir”.
 

3. Sea receptivo a nuevos tipos de trabajo
Hasta los trabajadores administrativos pueden cambiar de profesión y empezar de nuevo en otro tipo de trabajo. “La gente no piensa en alternativas hasta que se ve obligada a hacerlo —dijo una mujer llamada Laura a la que habían despedido de un trabajo administrativo—. En la década de los noventa la gente tiene que aprender a ser más flexible.” El tratar de conseguir el mismo tipo de trabajo —o el mismo salario— al que uno está acostumbrado es posible que limite sus posibilidades de encontrar empleo. Esto quizás explique, al menos en parte, por qué suelen tardar más en encontrar empleo los que hacen trabajo de oficina que los trabajadores manuales. De modo que no se niegue la posibilidad de aceptar un nuevo tipo de trabajo. Muchas personas han tenido éxito ofreciendo algún servicio como pudiera ser el de limpieza doméstica.
 

4. Viva de acuerdo con sus posibilidades, no con las de otra persona
Un poderoso medio que utiliza la publicidad es el de crear una “necesidad” que no existía antes. Muchas veces le hacen pensar que todos los demás (excepto usted) están informados y actúan en conformidad con esa necesidad. ‘Este es el estilo de ropa que todo el mundo lleva [excepto usted].’ ‘La película de la que todos hablan [¿y por qué no la ha ido a ver?].’ ‘El automóvil que todos tienen [¿cuándo se lo comprará?].’
Tal forma de persuasión puede afectar su modo de ver y gastar el dinero. Un amigo hace un viaje costoso. De pronto, usted necesita unas vacaciones. Otro amigo se compra un automóvil nuevo. De pronto, el suyo se ve viejo y no reúne condiciones. El envidiar lo que los demás hacen solo conseguirá hacerle gastar un dinero que usted no tiene, por comprar cosas que no necesita. Evite esas comparaciones contraproducentes.
Jim, el trabajador despedido que mencionamos antes, comentó: “La gente se hunde cuando no puede mantener el estilo de vida que piensa que quiere. Pero solo hay que preocuparse por el alimento y el abrigo, en realidad, lo demás es irrelevante”. Tal como recomienda la Biblia en 1 Timoteo 6:8, “teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas”.
 

5. Cuidado con las tarjetas de crédito
Una tarjeta de crédito puede ser ventajosa, pero también puede convertirse en su mayor inconveniente. Para algunas personas, es como una muleta en la que apoyarse y la utilizan para eludir la pregunta “¿puedo permitírmelo?”. La tarjeta se convierte en un “acallaconciencias” que le permite gastar sin pensar ni sentir los efectos de perder dinero.
En estos últimos años se ha observado en muchos países a un número cada vez mayor de personas con una verdadera locura por las tarjetas de crédito. ¿Con qué resultados? Un vendedor de ordenadores de Corea que se compró un automóvil nuevo con una tarjeta de crédito resumió bien la cuestión: “Cuando llega el momento de pagar, siempre me sienta mal. Es como si regalase ese dinero”. En Japón, casi la mitad de todas las personas que buscan asesoramiento económico tienen entre veinte y treinta años. Los 140 millones de tarjetas de crédito que hay en ese país se consideran en gran parte responsables de las enormes deudas contraídas por los jóvenes.
De modo que tenga cuidado con las tarjetas de crédito. Utilícelas, pero no permita que ellas lo utilicen a usted. No deje que le impidan ver su verdadera situación económica. Eso solo agravaría la tensión que ya siente por haber perdido el empleo.
 

6. Mantenga unida a la familia
En una encuesta llevada a cabo entre 86.000 personas, más de una tercera parte dijo que el dinero es el problema número uno de su matrimonio. Otro estudio descubrió que el dinero es lo que más peleas provoca. “El que haya diferentes modos de ver el dinero puede crear tirantez en las relaciones [familiares]”, dijo Grace Weinstein, asesora financiera.
Hasta un matrimonio aparentemente unido puede tener opiniones muy dispares sobre el dinero y la manera de gastarlo. Un cónyuge puede ser un fanático del ahorro, y el otro un derrochador insaciable.
Si los asuntos económicos no se discuten a fondo, pueden desencadenar en seguida peleas familiares. “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial”, dice la Biblia en Proverbios 15:22. Y cuando trate cuestiones económicas, procure comprender y adaptarse a las opiniones de su cónyuge.
 

7. Mantenga en alto su amor propio
Grace Weinstein comentó: “El hombre o la mujer que ya no gana un sueldo lleva el problema emocional de tener una posición social inferior y una menor independencia, y ambas cosas resultan en una pérdida de amor propio”.
No se apresure a concluir que le despidieron porque no le consideraban un buen trabajador. A Rani, mujer de veintinueve años, la despidieron tan solo tres semanas después de haber recibido, tras la inspección anual, el mayor aumento de sueldo posible dentro de su nivel. Aunque el ser un trabajador honrado y digno de confianza puede contribuir a que una persona no pierda su empleo, ese no es siempre el caso. De modo que no hay que tomarse el despido como una afrenta personal contra su valía como persona o como trabajador. Los empleados confiables y apreciados también pueden verse afectados por el despido.
 

8. Hágase un presupuesto
A muchos les repugna la idea de tener un presupuesto. Opinan que les impone limitaciones, que les impedirá comprar lo que desean. Pero no es así. Un presupuesto sirve para ayudarle a alcanzar sus metas, no para impedírselo. Se trata solo de un sistema de control, un plan detallado que le dice dónde va a parar su dinero y cómo conseguir que vaya donde usted quiere.
Aunque sorprenda, muchas personas no tienen ni idea de cómo gastan su dinero. Caen víctimas del hábito de comprar de forma impulsiva y luego se lamentan diciendo: “¿Dónde se fue todo el dinero?”. Es necesario evitar esta forma de gastar, en especial cuando se atraviesan épocas difíciles. La Biblia declara con sabiduría en Proverbios 21:5: “Los proyectos del hombre laborioso son una ganancia; el que se precipita acaba en la indigencia”. (Levoratti–Trusso.)
Para seguir este consejo, lleve un registro por escrito. Anote todo lo que gasta durante un mes, según apartados y también cuánto dinero entra en su casa. Si descubre que sale más dinero del que entra, repase sus gastos para descubrir la fuente del problema. Una vez sepa lo que gasta y dónde lo gasta, podrá controlar su economía.
 

No obstante, mantenga flexible su presupuesto. Seguro que en los primeros meses descubre algunos errores y que quizás ha pasado por alto ciertos gastos. Haga las correcciones y ajustes necesarios hasta que el presupuesto encaje bien con sus necesidades. Si se hace un buen presupuesto, este se convertirá en su servidor, nunca en su amo.
 

Estas pautas pueden ayudar a que la persona supere un período de desempleo. Pero para ser eficaz, estos puntos deben estar equilibrados por una valoración apropiada de la verdadera importancia del dinero.  Información basada el en corresponsal de La Despertad. (g91 8/8.)

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